| Imagen de archivo del LHC |
El lujo es vulgaridad. Lo que el martes pasado fue uno de los mayores acontecimientos en la historia de la física ahora se repite como rutina, y seguirá así durante meses y meses. Luego de más de un año de haber sido encendido por primera vez, y después de superar problemas técnicos, finalmente el 30 de Marzo el LHC (conocido como "máquina del Big Bang y ubicado en la frontera entre Suiza y Francia, a 100 metros de profundidad") logró reproducir las condiciones de fraccionmes de segundo posteriores a la explosión que dio origen al universo. Fue cuando logró hacer chocar dos haces de protones que viajaban casi a la velocidad de la luz, cada uno con una energía de 3,5 teraelecronvolts (TeV).
A partir de ahí, lo que fue un anuncio que copó las tapas de los diarios debería pasar a cuarteles de invierno. “Lo que queda es medir continuamente los choques que se van produciendo y guardar esa información en discos rígidos para procesarla durante meses”, aseguró ayer a PERFIL Ricardo Piegaia, físico de la UBA y uno de los jefes de los dos grupos nacionales que participan del mega-experimento.
Los Big Bang continuarán produciéndose de un modo casi ininterrumpido hasta fines de 2011. Entonces, habrá una parada obligatoria para remozar la máquina; recién luego de esa detención estará lista para conseguir el doble de potencia de la conseguida hasta ahora, unos 14 TeV.
“Nosotros le estamos haciendo preguntas a la naturaleza, pero las respuestas llegan de un modo un tanto complicado. No es automático; por eso hay dos grupos de más de dos mil científicos, cada uno tratando de encontrar las respuestas”, concluyó Piegaia, que tiene experiencia en aceleradores que en su momento hicieron punta, como una versión anterior hecha en el mismo CERN europeo o el Fermilab de los EE.UU., pero que hoy lucen como juegos de niño.
Leer más...


